Santiago de Compostela - La Catedral.
Cuando hablamos de Santiago de Compostela, lo primero que nos viene a la mente es su Catedral, es normal. Santiago es uno de los centros de peregrinación más importante del mundo en cualquiera de las grandes religiones y su Catedral es una de las más bellas, pero no por ello debemos olvidar el resto de la ciudad, a la cual dedicaré un reportaje aparte. 
Dice la leyenda que fue la reina Lupa la que en el año 44 de nuestra era construye, en lo que es hoy el campo de la Catedral, un mausoleo en el que se encontraba el sepulcro del Apóstol. Dicha tumba tuvo que ser ocultada debido a la persecución que los cristianos recibían y fue después de la llegada de los musulmanes cuando definitivamente su ubicación cayó en el olvido.
Solamente debido a un Don de Dios, el obispo de Iria, Teodomiro, según unos o un ermitaño llamado Pelayo, según otros, encontró los restos y anunció el hallazgo, construyendo en el lugar una pequeña y humilde iglesia.
Final y objeto del camino de Santiago, la Catedral tal y como la conocemos hoy es una obra que se inicia
sobre el año 1.100.
El templo se caracteriza por tener planta de cruz latina y una nave lateral continua que rodea a la nave principal. Esta nave lateral que permite a los peregrinos recorrer toda la iglesia sin interrumpir el culto, es muy común en las construcciones gallegas y sin embargo un adelanto de la época. Tiene tribuna, crucero, girola y capillas absidales. La nave central se cubre con una bóveda de cañón y las laterales con bóveda de arista. Tuvo nueve torres, dos en cada fachada y tres en el crucero.
Cada una de sus fachadas forma con sus respectivas plazas magníficos conjuntos urbanísticos y para mi, las más bellas visitas. Dar un paseo alrededor de la Catedral es una actividad obligada que puede llevar entre 5 minutos y toda la vida.
Entre ellas, la Plaza del Obradoiro fue realizada por Casas Novoa en 1740 (siglo XVIII); asimismo barroca es la de la Azabachería, obra de Ferro Caaveiro y Fernández Sarela, modificada por Ventura Rodríguez; la de Platerías, construida por el Maestro de Platerías en 1103 (siglo XII); y sobre todo, el Pórtico de la Gloria, obra cumbre de la escultura románica concluido por el Maestro Mateo en 1188 (siglo XII). No ahondaré más en estas descripciones técnicas ya que se pueden consultar en cualquier libro o página de internet.

Hay ciertos rituales que un peregrino no debe olvidar, 1º la observación del Pórtico de la Gloria y el correspondiente encuentro con el “el Santo dos Croques”, 2º la visita a la cripta donde se encuentran los restos del Apostol y el abrazo a la propia imagen que se encuentra en el centro del altar. Una maravilla arquitectónica y un gran centro espiritual, miles de peregrinos la visitan cada año desde su construcción y tal debía de ser el olor que dichos peregrinos generaban después de tanto camino sin una buena higiene, hubo que inventar un gran desodorante, “El Botafumeiro”.
El botafumeiro actual, hecho en plata, reemplaza al que Napoleón se “llevó prestado” en 1.544 y se puede ver funcionar en las grandes solemnidades y todos los domingos del Año Jubilar. Tiene 1,5 metros de altura y pesa alrededor de 50 kilos. Mediante un juego de cuerdas y poleas, siete hombres (los tiraboleiros) lo hacen oscilar a la manera de un péndulo de uno a otro brazo de la nave Menor (en 1.499 salió despedido por la puerta de las Platerías, ante la princesa Catalina de Aragón, pero que se sepa no produjo mal alguno). Para detenerlo, uno de los tiboleiros salta sobre él y haciendo un giro rápido lo para inmediatamente.
Fundamental, la vieira: no se trata de una concha cualquiera,
sino la denominada "pecten jacobeus", habitual en los mares de Galicia, que se prendía y se prende a la ropa para autentificar la estancia en la ciudad del Apóstol en el camino de regreso; se convirtió muy pronto en la insignia del peregrino. La costumbre de coser las conchas en sus capas y sombreros, es posible que tenga un remoto origen supersticioso pagano basado en una leyenda donde Santiago rescataba milagrosamente a un príncipe del fondo del mar, de donde salió con una concha en la mano. En el siglo XII, en la plaza del Paraíso de Santiago (actual Azabachería) existía ya un próspero negocio de conchas de plomo, estaño y azabache como recuerdo para los visitantes.
Y como anécdota decir que la Catedral guarda un tremendo misterio, “El misterio de la luz”: A las cinco de la tarde de los días equinocciales, 21 de marzo y 22 de septiembre, un rayo de luz ilumina el triple capitel románico con el ciclo de la Navidad. ¿de qué se trata? ¿Qué misterios se ocultan a nuestros ojos?
Para comer: no tendrás problema, Santiago de Compostela es una de las ciudades gallegas mejor preparadas en el tema hostelería, bien para presupuestos ajustados y para la gran cocina, muy recomendable “ir de vinos” por la calle del Franco y alrededores.
La receta, sin duda: La tarta de Santiago muy fácil y sabrosa. Ingredientes: ¼ k de azúcar, ¼ k de almendra molida, 4 huevos y ralladura de limón.
Se mezcla el azúcar, la almendra, las yemas de los huevos y la ralladura de limón. Se baten las claras a punto de nieve y se mezcla con la masa anterior. Se mete el horno precalentado a 180 grados en un molde untado en mantequilla y el secreto; (espolvoreado con un poquito de pan rallado para evitar que se pegue), durante más o menos media hora y ya está.
Se adorna la parte superior con azúcar glas y se sirve fría.
Bueno, como siempre, he intentado hacer un relato distinto, divertido y acompañarlo de mis fotos, con la intención de no molestar y solo entretener. Espero os guste.





lasrecetasdeteresa dijo
Preciosas fotos, y si llevas toda la razón no es solo la Catedral, Santiago es precioso, yo he estado varias veces en verano , y creo que el dicho de que en Santiago llueve todos lo días del año son ciertos siempre me llovió. pero no de ja de ser preciosa la Ciudad. Un saludo
19 Diciembre 2008 | 08:26 PM