Galicia es un lugar donde las costumbres, leyendas y los ritos ancestrales forman parte de nuestro carácter, algunos lugares como A Costa da Morte es donde la leyenda alcanza su nombre propio.
A Costa da Morte es el arco costero donde se sitúan las tierras más occidentales de Galicia, su configuración geológica de roca granítica de distintas durezas, una vez sometidas al paso del tiempo y la erosión, conforman un paisaje con curiosas formas, torres y castillos que surgen en toda
la zona y dan origen al culto a la piedra.
Dicha configuración van formando entrantes que han dado origen a pequeñas y bellas rías: Cee-Corcubión, Muxía-Camariñas, Corme-Laxe y arenales de reconocido prestigio, como la playa de Carnota que con sus más de 7 km., de fina y blanca arena, esta catalogada entre las mejores 100 playas del mundo.
Posiblemente esta configuración ha ayudado al
secular culto a las piedras en varios de los municipios de la comarca que perviven a los tiempos y son remedio para todo, como el de las piedras fertilizantes, piedras adivinadoras, la piedra de la verdad, piedras para curar meigallo (embrujo) o piedras para enamorar; pero este no es el único: el culto al sol, al mar, las serpientes, cultos que proceden de los primeros pobladores de estas tierras, que las consideraban el fin del mundo (creencia celta), y más allá, el Mar Tenebroso (infierno), un lugar oscuro y lleno de criaturas monstruosas según unos y Tierra de la Juventud para otros, el paraíso.
Tierra de mitos y leyendas que la religión católica no dudo en intentar cristianizar, convirtiendo los lugares
de culto en importantes santuarios como el Cristo de Fisterra o la Virxe da Barca de Muxía, y con el tiempo y la curiosidad de la gente, se tomo la costumbre de hacer a estos municipios fin de la ruta peregrina después de la visita a Santiago de Compostela.
Pero todos coinciden en que el término Costa da Morte es de reciente creación, desde que a mediados del siglo pasado se publican datos sobre los naufragios habidos en estas costas, solamente en los últimos 50 años se han contabilizado más de 160 naufragios
y por si eso fuese poco, más de 140 percebeiros de Corme han perdido la vida faenando en el Roncudo.
Quién se lo iba a decir a mi abuelo; recuerdo que decía que los percebes con cachelos (patatas cocidas con su piel) era comida de pobres y cuando la pesca era muy escasa y tenían que vender todo el pescado, tenían que comer las cigalas que venían enganchadas a las redes, porque nadie las quería y si no fuese por necesidad las tirarían por la borda como se hacía habitualmente en tiempos de bonanza.
Esta combinación de conceptos unida a su magnifica belleza natural, paisajística, artesana y monumental, hacen de esta zona paso obligado de todo aquel que quiera conocer Galicia en profundidad.
Desde Carballo hasta Muros siguiendo la carretera general se pueden tomar ramales a diversos puntos de la costa, sus playas, sus faros, aldeas y municipios.
Villas como: Malpica, Corme, Laxe , Camariñas, Fisterra, Cee, Corcubión y Camariñas, todas ellas marineras, son de obligada visita, así como las playas de Carnota, Lago de Louro, Ézaro, San Francisco de Louro, Laxe, O Rostro, Meniña, A Barra, Mayor de Malpica o la del Trece, todas de singular belleza, playas de finísima arena blanca, arenales solitarios, vírgenes, naturaleza en toda su extensión, además de faros idílicos como los de cabo Fisterra, punta Nariga o cabo Vilano.
En cuanto a artesanía son muy destacables la alfarería de Buño y los encajes de Camariñas.
Es sin duda un lugar para los sentidos y me refiero a todos ellos, de todos es conocido la calidad de los mariscos y pescados, no puedo dejar pasar unas líneas sin hablar de la gastronomía; en la visita a la Costa da Morte se ha de probar la caldeirada de pescado (sobre todo de roca), la empanada de maíz de “Xoubas” (empanada elaborada con harina de maíz y sardinillas), el pulpo, normalmente a la feira, pero también guisado o en empanada, las sardinas revenidas con cachelos (sardinas secas con patatas), el cocido y el lacón con grelos, en invierno, o los callos, que en Galicia siempre son con garbanzos y de postre filloas y orejas, sobre todo si estamos en carnaval.
He querido mostrar con esta selección de fotografías una visión distinta a la que podemos encontrar en páginas dedicadas a la zona, realzando el ancestral culto a la piedra que se procesa en la comarca, hacer llegar el aroma del mar embravecido, de sentir y, sobre todo, disfrutar del mar, el viento, las formas y los colores, de sus gentes y su característico y maravilloso acento gallego, que esa Galicia entre en ti y déjate enamorar por la Costa da Morte, un lugar para los sentidos.
La receta: Percebes.
Si estás en "A Costa da Morte" no puedes marchar sin probar los percebes, Los percebes del Roncudo están considerados como los mejores del mundo, sin desmerecer los de Cedeira que también son muy buenos.
La receta es francamente sencilla, solo un secreto, los percebes deben ser muy, muy frescos, para saber si un percebe esta fresco, dicen los percebeiros "ten que oler a mar", osea, un sutil olor aguamarina, si el olor es fuerte, rechazar el producto. Es importante que sean frescos ya que el percebe es un producto muy facilmente perecedero, no aguanta más que un par de días en cámaras frigorificas.
"Se arrima a la lumbre una cacerola" proporcionada con el agua en donde se van a cocer, se sala contundentemente 60 gramos por cada litro de agua.
Cuando arranca a hervir se echan los percebes que deben quedar completamente cubiertos con el agua, cuando vuelva a arracar a hervir, como dice Gus " Auga ferver, percebes votar, auga ferver, percebes quitar"... creo que la traducción es sencilla, al volver a hervir, retirar los percebes. Muchas gracias a Gus y a La cocina de María, por el comentario.
Se retiran del agua y se pasan a la fuente de servir y se tapan inmediatamente con un paño grueso de cocina que se retirará parcialmente según se vayan comiendo.
En muchos sitios se sirven con cachelos (patatas cocidas con su piel).

servido por aramon
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